El pánico púrpura y dorado de Barkley: Una dosis de realidad para Chuck
Mira, a Charles Barkley le encanta armar revuelo. Francamente, es parte de su encanto. Ha sido un pilar en *Inside the NBA* de TNT durante décadas, soltando opiniones que van desde brillantes hasta absolutamente descabelladas. Pero su reciente diatriba sobre que los Los Angeles Lakers no son contendientes, ¿Stephen A. Smith tenía todo el derecho de decirle que se calmara? Barkley, que Dios lo bendiga, declaró el 15 de mayo que los Lakers, incluso con LeBron James y Anthony Davis, "no van a ganar nada". Esa es una declaración fuerte para un equipo que, en ese momento, había ganado 10 de sus últimos 14 partidos.
Aquí está la cuestión: puedes criticar a los Lakers. Hay mucho que analizar. Su defensa ha sido una montaña rusa, permitiendo 120 puntos o más en 17 partidos esta temporada. Sus tiros de tres puntos, un talón de Aquiles constante, rondan el 34.5%, lo que los sitúa en el tercio inferior de la liga. Incluso con James liderando la carga con 25.7 puntos por partido y Davis dominando la pintura con 12.6 rebotes, la construcción de la plantilla a su alrededor siempre se ha sentido... incompleta. Austin Reaves, a pesar de todos sus momentos decisivos, no es una tercera estrella consistente. D'Angelo Russell puede encenderse, pero también desaparece por rachas, como su actuación de 1 de 9 contra los Kings el 6 de marzo.
Forma y estadísticas
Pero decir que "no van a ganar nada" parece una hipérbole clásica de Barkley. Este es un equipo que llegó a las Finales de la Conferencia Oeste la temporada pasada, venciendo a los Grizzlies y a los Warriors antes de enfrentarse a Nikola Jokic y a los eventuales campeones Nuggets. Tienen a dos de los 10 mejores jugadores de la liga, ambos han ganado campeonatos. James, a sus 39 años, sigue desafiando al Padre Tiempo, anotando 40 puntos contra los Thunder el 2 de marzo. Davis, cuando está sano, es una fuerza bidireccional, promediando 24.7 puntos y 3.4 tapones por partido solo en abril. No puedes simplemente descartar ese tipo de talento, especialmente cuando llegan los playoffs y el juego se ralentiza.
**El argumento del cambio en los playoffs**
Hablando en serio: los Lakers tienen una marcha diferente en los playoffs. Lo hemos visto repetidamente. Las rotaciones de Darvin Ham se ajustan, la intensidad defensiva aumenta, y James y Davis toman el control. ¿Recuerdan el campeonato de la burbuja de 2020? Cambiaron el chip. ¿Recuerdan la carrera del año pasado? Eran un equipo de play-in que se desató. Barkley actúa como si lo hubiera olvidado. Este no es un grupo de jugadores de la G-League. Puede que tengan problemas de consistencia en la temporada regular, pero los playoffs son otra cosa. Su rating neto saltó de -0.8 en la temporada regular a +4.3 en los playoffs del año pasado, un claro indicador de su capacidad para elevar su juego cuando más importa.
Factores clave
¿Mi opinión? Barkley está dejando que su prejuicio personal contra la actual directiva y la oficina principal de los Lakers nuble su juicio. Siempre ha sido franco sobre cómo se maneja la organización, y eso se refleja en su análisis del equipo en la cancha. Ve las dificultades e inmediatamente salta a la conclusión más dramática. Es fácil hacerlo cuando estás en la televisión y te pagan por ser provocador. Pero ignora la producción real de sus dos superestrellas.
Aquí está mi audaz predicción: Los Lakers, asumiendo que estén sanos, pasarán de la primera ronda de los playoffs. Barkley puede burlarse todo lo que quiera, pero James y Davis todavía tienen suficiente energía para sorprender a mucha gente cuando las apuestas son más altas.
